Cómo escribir correctamente - Santyago Moro Artalejo - ebook

Cómo escribir correctamente ebook

Santyago Moro Artalejo

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Opis

Lo primero que puede pensarse es que hay infinidad de manuales de este tipo Es cierto, pero también lo es que, en ocasiones, van dirigidos a lectores con una base o una formación mínima, utilizando términos y conceptos que a veces pueden resultar difíciles de asimilar y sobre todo, aburridos. Este libro surge de la idea de ayudar a escribir mejor y resolver todas las dudas posibles, evitando términos demasiado específicos o complicados, y aportando ejemplos y trucos fáciles de aplicar en el día a día.Para leer o consultar esta guía, únicamente hay que tener ganas de expresarse un poco mejor en español, sea cual sea la procedencia del lector, pues trata cuestiones y normas generales, comunes a cualquier hispanohablante, aclarando los errores y las dudas más habituales. Lo que se pretende en estas páginas es demostrar que utilizar de forma correcta nuestro idioma puede ser reconfortante, placentero y muy divertido. BENEFICIOS– Una de las guías más sencillas, pero a la vez más completas de las que se encuentran en el mercado. El autor la ha escrito añadiendo su sentido del humor en los ejemplos, para que fuese más divertida y no se hiciese nada pesada. Y que además, recuerdes los ejemplos porque los encontrastes divertidos.– Se ha trabajado, desde el primer día, las peculiaridades del español en los diferentes países hispanoamericanos, para que así sea una guía que pueda ser igual de útil en España que en Ecuador o Perú.– El autor es un referente en el mundo de la ciencia ficción, género en el cual ha publicado casi 20 títulos. También ha publicado un libro sobre Cómo escribir correctamente, el nuestro es el segundo.– Desde el año 2007 publica normas y trucos en su web sobre escritura, siendo una de las más visitadas en español en todo el mundo. SOBRE EL AUTORSantyago Moro Artalejo. Informático, licenciado en Ciencias Matemáticas. En el año 2007 crea el blog “Cómo escribir correctamente”, en el que comienza a publicar reglas, consejos y trucos que puedan ser de utilidad a la hora de escribir, convirténdose desde ese momento en una referencia en la red. Además, es un reconocido autor de ciencia ficción, género en el cual ha publicado una decena de obras de éxito, entre las que destacamos su serie “Crónicas de la Federación”.SOBRE LA COLECCIÓN PARA TODOS LOS PÚBLICOSPARA TODOS LOS PÚBLICOS , es una colección de divulgación que acerca temas de importancia, a todo tipo de lectores, de una manera sencilla y amena. Aborda todo tipo de materias, como puedan ser la cultura, la religión, las ventas, internet, el cine…, cualquier aspecto de interés en nuestro día a día, pero contado y explicado con discursos fáciles de entender por cualquiera de nosotros. PARA TODOS LOS PÚBLICOS hace fácil lo difícil, ésa es su mayor virtud. Quizá hayamos pensado, también, que las religiones son algo complejas de entender, que las grandes ventas sólo están al alcance de unos pocos privilegiados o que es difícil comprender el cine en toda su dimensión. Y no es cierto. Cualquier lector con ganas de aprender encontrará, en los títulos de esta colección, un libro amigo que le enseñará a resolver cuestiones que le intrigan y que siempre le parecieron demasiado complicadas. Una colección 100 % práctica.

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Introducción

¿QUÉ PRETENDE ESTE MANUAL?

Lo primero que puede pensarse es que hay infinidad de manuales y guías de este tipo. Es cierto, pero también lo es que, en ocasiones, van dirigidas a lectores con una base o una formación mínima, utilizando términos y conceptos que pueden no conocerse o, como en mi caso, es probable que los hayamos olvidado hace tiempo.

El germen de este proyecto surge a partir de un blog en el que pretendía ayudar a escribir mejor o resolver dudas casi a cualquiera, evitando términos demasiado específicos y aportando ejemplos y trucos fáciles de aplicar en el día a día.

Para leer o consultar este manual, únicamente hay que tener ganas de expresarse un poco mejor en español, sea cual sea la procedencia del lector, pues trata cuestiones y normas generales, comunes a cualquier hispanohablante.

No abarca todo (sería imposible en un formato tan manejable como el que tenemos entre las manos), pero sí aquellos errores o dudas más habituales que he ido encontrando o me han planteado con más frecuencia.

POR QUÉ ESCRIBIR BIEN

Ay ke venir ha balenzia hin-dependíentemente de hel tras porte helejido.

Aunque el ejemplo sea extremo (confío en que ningún lector escriba así), puede hacernos pensar en un aspecto sobre el que no suele reflexionarse: no solo se escribe bien por una serie de convenciones o costumbres que permiten comprender sin ambigüedades lo leído y saber pronunciarlo correctamente, sino que, también, facilita que nuestro cerebro interprete más rápidamente la “foto” que tenemos almacenada de cada palabra.

Es decir, cuando vemos la palabra “elegido” la comprendemos inmediatamente, de un vistazo, mientras que, para leer “helejido”, necesitamos un esfuerzo adicional que puede hacer que perdamos la concentración si los errores se repiten con frecuencia.

Por decirlo de alguna manera, sería como escuchar música interpretada con instrumentos desafinados, ver la televisión con interferencias o seguir atentamente lo que dice alguien con un acento muy cerrado, que habla muy bajo o no vocaliza de forma inteligible. Se trata, ni más ni menos, de mejorar la comunicación y facilitar a nuestro receptor la tarea de comprendernos.

Imaginemos que nuestra pareja nos pregunta por escrito “¿vas a abandonarme?” y probamos a jugar con una simple coma:

No te quiero.

No, te quiero.

En resumen: una coma (o su ausencia) puede decidir nuestro futuro amoroso, del mismo modo que un par de tildes pueden convertir una oferta para niños y sus madres en un ofrecimiento poco decoroso:

Durante todo el día de hoy, bebés y mamás gratis.

Durante todo el día de hoy, bebes y mamas gratis.

Aunque solo sea por evitar malentendidos o hacernos entender bien, merece la pena, ¿no?

¿SE ESCRIBE DE DISTINTA MANERA SEGÚN EL MEDIO UTILIZADO?

Se trata de hacerse comprender, no de seguir a rajatabla un montón de reglas aunque estemos utilizando el teclado diminuto de un teléfono móvil (celular, en Hispanoamérica).

Tan extremo es utilizar tal cantidad de abreviaturas que haga imposible saber qué estamos intentando decir como pretender poner todas las tildes y signos de puntuación en una conversación a través de mensajería instantánea. Hay que ser práctico, no inflexible. En este caso, ser ortodoxo puede resultar perjudicial para la comunicación, pues perderíamos agilidad a la hora de comunicarnos.

Cada uno tiene que saber dónde termina su comodidad y dónde empieza la necesidad de hacernos comprender con facilidad por nuestro interlocutor, y tenemos que sabernos adaptar al medio que estamos utilizando, siendo más exigentes con nuestra forma de escribir según utilizamos un método más o menos amigable de comunicarnos y tenemos más tiempo para redactar lo que pretendemos expresar.

Lo que sí es cierto es que no tiene sentido enviar o entregar un escrito por motivos de trabajo, un original o un documento, por ejemplo, y no cuidar al máximo la ortografía y evitar expresiones escritas que sí incluiríamos en un correo electrónico a un amigo, una entrada de Facebook, etc. Sería el equivalente a cómo hablamos con los amigos frente a cómo lo haríamos en una reunión o ante un cliente.

Desde luego, en escritos que pretendemos publicar o que van a ser difundidos por algún medio, no debemos incluir interjecciones inventadas, onomatopeyas y demás “adornos”:

Jajajeje / ja, ja, ja / hum o humm / ¡Juas! / ¡Puaf! / ¡Pss! / ¡Olé! / Quéeeeeeee?!!!!…

Dejémoslo para las redes sociales, correos electrónicos a conocidos, etc.

EL LENGUAJE ESCRITO FRENTE AL LENGUAJE HABLADO

No se escribe igual que se habla, ni tampoco se habla igual que se escribe.

El lenguaje escrito es, en general, más formal que el hablado. En cuanto a los signos de puntuación, por ejemplo, no solemos pronunciarlos todos, lo cual no quiere decir que no haya que escribirlos ni que exista, por llamarlo de alguna manera, una forma de escribir menos formal o más de “andar por casa”. Lo escrito es más estándar; luego ya le daremos cada uno la entonación que la situación requiera.

Del mismo modo, no es conveniente trasladar al lenguaje escrito las variaciones propias de cada región o cultura, tales como el seseo o el ceceo, más relacionadas con la pronunciación que con la diversidad del lenguaje. Sí se trasladan al lenguaje escrito formas de expresarse o evoluciones de las palabras ya consolidadas, como podría ser el caso de “video” (pronunciado como “vidéo”, diferente de “vídeo”), palabra aceptada y de amplio uso en Latinoamérica.

Del mismo modo, los personajes de una novela “hablan” más correctamente que si lo hicieran al natural. A veces, se hace referencia a un acento o forma de hablar, pero, para que se lea con fluidez, no se transcriben literalmente acentos o vicios en el habla, pues ello haría que nos costase más concentrarnos en lo que realmente importa, que es, en este caso, la trama y el ritmo de la novela.

¿MUCHOS TÉRMINOS “RAROS” Y COMPLICADOS DE ASIMILAR?

Demostrativo, participio, morfema, complemento directo, acento prosódico, anfibología… Tranquilo, no te agobies, que se puede aprender a escribir mucho mejor sin dominar por completo la “jerga” y sin conocer el significado de todas esas palabras que más de una vez han provocado que abandonases un intento de comprender por qué se escribe de una manera y no de otra.

Procuraremos ilustrar con ejemplos, poner a tu alcance trucos y, si a pesar de ello necesitas ayuda, al final del manual hay un pequeño glosario “de emergencia”, con los términos más habituales y, cómo no, abundantes ejemplos.

Para empezar, basta con saber lo que es una palabra, una oración, un verbo… Poco más, porque cualquier otro término lo encontrarás en el glosario.

Cuando escribes, partes de palabras formadas por morfemas (sufijos, prefijos, raíz…); las palabras forman expresiones u oraciones completas, y estas se encadenarán hasta formar párrafos, que construirán capítulos… hasta llegar a la obra, el documento o el texto con el que hemos logrado o no transmitir de forma sencilla y amena aquello que pretendíamos.

Y todo ello (tu escrito; desde un simple correo electrónico hasta una obra completa) podrá estar escrito más correctamente sin que por ello tengas que ser un experto ni aprenderte mil reglas y nombres complejos.

SOMOS ALREDEDOR DE 500 MILLONES

Hay muchas excepciones, muchos usos que varían según nuestro origen, así que procuraremos repasar las normas y reglas básicas, no entrando a valorar el estilo, giros ni expresiones propias de cada país.

Seguro que hay alguna excepción o algún significado distinto de alguna palabra o expresión. Espero que, en ese ca so, el lector sepa perdonar el olvido o la confusión y tenga en cuenta la enorme riqueza de nuestro idioma común.

Precisamente por esta diversidad, con el fin de ilustrarla, servirnos de ayuda y (cómo no) divertirnos un poco con el idioma, podrás encontrar un apartado especial con algunas de las palabras que tienen distintos significados según el país, principalmente aquellas que pueden dar lugar a anécdotas embarazosas o graciosas.

UN HÁBITO QUE NINGÚN MANUAL PODRÁ SUSTITUIR

No hay secretos: la mejor manera de escribir bien, por mucho que ayudas como esta puedan servirnos de apoyo o consulta, es LEER.

Además de que es la mejor forma de irnos acostumbrando a cómo se escribe y de ir educando nuestro cerebro. Tal y como escuché decir hace tiempo, leer es no limitarse a vivir una única vida.

Hay que convencerse que la lectura es uno de los vicios más agradables y saludables que existen…

A QUIÉN VA DIRIGIDO

Ni a escritores, ni a eruditos, ni a profesionales de un campo en concreto… Cualquiera puede tener la necesidad de expresarse más correctamente al escribir.

Puede que tengas la inquietud de escribir poesía, narrativa o artículos y te hayas dado cuenta de que ello implica expresarte correctamente.

O… ¿Por qué no? También he encontrado en estos años amigos que solo pretenden escribir un poco mejor o resolver dudas.

Algunos consejos y normas podrán parecer demasiado obvios o básicos, pero es inevitable si se quiere abarcar un amplio espectro de lectores y llegar a todo el mundo. Si es tu caso, ten paciencia, por favor.

No se trata de lograr la perfección (puede que incluso este manual siga teniendo erratas o algún error después de mil y una correcciones), sino, simplemente, de cuidar la comunicación escrita y, ya de paso, mimar también esta bella lengua que es el español.

Una última cosa: a partir de ahora, puesto que van a aparecer frases mal construidas, con errores de diversos tipos o que no representan lo más correcto, se marcarán estas con “x” al principio para evitar confusiones.

Cualquiera puede querer avanzar en sus conocimientos, así que, adelante, seas quien seas… ¡Y enhorabuena!

CÓMO LEERLO

Depende de lo que busques o necesites y de tu nivel.

Puedes usarlo como lectura, de principio a fin, para recordar, aprender o disfrutar (espero) sin más; puedes ir directamente a un capítulo o sección, porque no es necesario haberse leído uno para comprender el siguiente; también he pretendido que se pueda usar el índice para realizar consultas concretas o establecer tú mismo el orden de lectura que más te apetezca o pienses que va a resultar más instructivo o ameno para ti.

No podía ser de otra manera: a algunos les interesarán unos capítulos más que otros, así que confío en haber logrado que pueda adaptarse en su lectura a lo que cada uno espere de él.

Algunos consejos de puntuación

SIGNOS DE PUNTUACIÓN

A modo de introducción, vamos a indicar muy brevemente y de forma condensada y esquemática los usos de los signos de puntuación.

Siguiendo la línea de este manual, no es una recopilación exhaustiva ni académica, sino unas pautas simples para quienes tengan un nivel más básico, a los que también se dirige.

Antes de comenzar, dado que es una característica común, destacar que punto y final, punto y aparte, punto y seguido, coma, punto y coma, dos puntos, puntos suspensivos, cierre de exclamación y cierre de interrogación van a continuación de la última letra de la palabra anterior, sin espacios. Del mismo modo, en los casos en que seguimos narrando y la línea continúa, se deja un espacio entre el signo de puntuación y la siguiente palabra.

Después de esta coma, hay un espacio. La coma va pegada a la última letra de la palabra, como en esta frase.

x Así no se escribe, está mal colocada.

Punto y final “.”

Indica que el apartado, capítulo o la propia obra han terminado. No es necesario extenderse más ni ilustrar con ejemplos.

Punto y aparte “.”

El uso de los signos de puntuación no es estricto y se presta a variaciones según el estilo, el contexto o el tipo de obra o documento. El caso del punto y aparte es una buena muestra de ello, pues, aunque se pueda definir su uso, suele estar sujeto a la interpretación o intención de quien está escribiendo.

Se usa el punto y aparte para indicar el final de un párrafo, terminando también la línea en la que estamos escribiendo.

Normalmente, se considerará el final del párrafo cuando vaya a cambiar la idea que se está expresando, cuando el texto se divide en unidades lógicas de cualquier tipo, cuando termina una entrada de diálogo o cuando creemos que el párrafo es demasiado extenso y, aunque no se trate de un cambio drástico que requiera el punto y aparte, consideremos que puede aburrir al lector o hacerle perder el interés por lo escrito (¿quién no ha dejado de leer una interminable entrada de un foro o un denso correo electrónico porque eran un solo párrafo de decenas de líneas, sin ningún punto y aparte?).

Una excepción es el uso de listas, en el que está permitido no terminar cada entrada en punto, por ejemplo:

Lista de artículos para la compra:

Patatas

Huevos

Leche

Etc.

La primera palabra del siguiente párrafo, después del punto y aparte, comienza siempre en mayúscula.

Punto y seguido “.”

Dentro de un mismo párrafo, se usará el punto y seguido cuando, sin cambiar la idea central o lo que se quiere expresar, cambiamos de enunciados. En este caso, también se dispone de cierta flexibilidad para adaptarlo a nuestro gusto, estilo o tipo de escrito.

Después del punto y seguido, la siguiente palabra comienza en mayúsculas.

Puntos suspensivos “…”

Sus usos principales son:

Al final de una enumeración, indican que esta sigue, con un significado prácticamente idéntico a “etcétera” o “etc.”

Trajo toda la fruta que pudo: manzanas, peras, albaricoques…

Dejar incompleta una frase, normalmente porque se sobreentiende el resto:

Se enfadó porque le dijo que era un pedazo de…

Crear suspense, no dejando la frase incompleta, pero sí su continuación:

Sabía que lo que hubiera al otro lado de la puerta sería aún peor…

Expresar duda:

No sé si ir… Uhm… me lo pensaré… ¡De acuerdo! ¡Iré!

Coma “,”

En general, y simplificando mucho, la coma se usa para incluir pausas dentro de la frase, aunque no necesariamente se hace pausa en todas las comas al leer ni tampoco todas las pausas que hagamos al hablar indican que haya una coma al escribir.

Sus principales usos son:

Enumeraciones simples:

Pedro se acordó de traer el paraguas, la funda de la cámara, el impermeable y las botas.

Aclaraciones, incisos, concreciones:

Ese, el vecino del tercero, es al que hay que vigilar.

Nunca pensó, naturalmente, en abandonar.

Cuando se incluye un vocativo en la oración:

Mi perro, Canelo, es el más joven de la casa.

Indicar una pausa cuando se altera el orden habitual de los elementos de la oración:

No es fácil entrar en mi casa sin llave / En mi casa, no es fácil entrar sin llave.

El perro andaba suelto por la finca / Por la finca, el perro andaba suelto.

Explicaciones precedidas de “o sea”, “además”, “es decir”, “no obstante”, “esto es”, “sin embargo”… se pone coma antes y después de la expresión:

No volverá, es decir, que no lo esperes más.

Dos puntos “:”

Antes de una enumeración; tras el encabezamiento de una carta; antes de citar textualmente, enumerar o presentar una conclusión o resumen.

Los medicamentos indicados son, principalmente: analgésicos, antipiréticos y antiinflamatorios.

El texto del final de la carta decía: “no vuelvas a molestarme, por favor”.

Punto y coma “;”

En ocasiones, se explica de una forma poco ortodoxa, pero bastante intuitiva: se usa cuando una coma es poco y un punto y seguido demasiado…

Principalmente, se usará en enumeraciones demasiado complejas, en las que el uso de la coma puede dar lugar a error:

Trajo maletas, de las grandes y de las de cabina, más pequeñas; bolsas, de esas biodegradables; un pequeño, aunque muy útil, bolso de mano; y hasta cinta de embalar.

En general, lo más habitual será que se pueda sustituir por un punto y seguido, por lo que queda a criterio de quien escriba su uso.

Exclamación “¡!” e Interrogación “¿?”

Su uso se describe más adelante, aunque es importante señalar que no tienen por qué afectar a toda la oración.

x ¿Estaba pensando que vendrá de todas formas, no te parece?

… no se corresponde con la forma en la que hablaríamos. Tal y como lo expresaríamos de viva voz, la interrogación no incluye toda la frase:

Estaba pensando que vendrá de todas formas, ¿no te parece?

Comillas “ ” o « »

Se pondrán entre comillas citas, referencias a frases o palabras, en otro idioma o para mostrar ironía:

Nada más encontrarse, le comentó que aquello era “un sinvivir”.

La carta tenía tantas faltas ortográficas que no había duda de que lo “culto” que era su autor.

Paréntesis “( )”

Se utiliza para introducir una aclaración dentro del texto:

Fueron muchos (si es que veinte eran muchos) los que acudieron a la fiesta.

Raya “–”

Además de utilizarse en los diálogos, como se verá más adelante, puede ponerse en lugar del paréntesis:

Fueron muchos –si es que veinte eran muchos– los que acudieron a la fiesta.

LA IMPORTANCIA DE UNA COMA

Empecemos con un ejemplo que nos haga reflexionar sobre la importancia de la coma.

Analicemos esta frase, a la que, sin duda alguna, le falta una coma:

x Si el hombre supiera realmente el valor que tiene la mujer andaría a cuatro patas en su busca.

Veamos ahora dos formas de ponerle la coma (por favor, haz una pausa después de la coma):

- Si el hombre supiera realmente el valor que tiene, la mujer andaría a cuatro patas en su busca.

- Si el hombre supiera realmente el valor que tiene la mujer, andaría a cuatro patas en su busca.

Está claro que los signos de puntuación pueden alterar por completo el significado de una frase, ¿no?…

Del mismo modo, ¿podemos salvar vidas con el uso de una coma? La respuesta es sí, porque no es lo mismo:

¡Vamos a comer, niños!

… que:

¡Vamos a comer niños!

La coma de la primera frase ha salvado la vida de los niños, a los que no se comerá nadie…

CUANDO LA COMA PRECEDE AL “QUE”

Hay ocasiones en las que no sabemos si en la frase:

El hombre que portaba una antorcha dio un paso adelante.

… debe ponerse una coma antes de “que”.

Tal y como lo hemos escrito en primer lugar (sin coma), la frase da a entender que había más de un hombre, y que solo el que portaba la antorcha es el que dio un paso adelante, es decir, que portase una antorcha se utiliza para diferenciarle del resto. Sin embargo, con coma:

El hombre, que portaba una antorcha, dio un paso adelante.

Vemos que la coma ha hecho que “que portaba la antorcha” se convierta en una característica del sujeto que no implica que hubiera más junto a él. Se podría sustituir por:

“El hombre portaba una antorcha y dio un paso adelante”.