Volverás a la Tierra - Eulalio López Cólliga - ebook

Volverás a la Tierra ebook

Eulalio López Cólliga

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Opis

Poemas hispánicos de Eulalio López CólligaEl que es de la tierra, es tierra y habla de tierra. Así a corazón abierto nos habla de las tierras de España, de Castilla, de la Mancha y Don Quijote. Son poesías de un joven que se pueden leer sin reparos ni inconvenientes.Un poemario para descubrir la poesía de la tierra, de España, de Castilla, de la Mancha y de Don Quijote.EXTRACTOBajo el rasante sol anaranjado,enrojecen los cerros, los rastrojosderraman su color ante mis ojospor el sangriento llano abandonado. La baja claridad cubre el costadodonde las sombras tiñen los abrojosdibujando el perfil de los matojoscontra el cielo encendido y sosegado. Se oscurecen las cárdenas alturasy el silencio temprano de la vidallena la oscuridad resplandecienteA PROPOSITO DEL AUTOREulalio López Cólliga nació el 18 de diciembre de 1950. En su casa vivió feliz la infancia hasta los 14 años, siempre jugando en la plaza con sus amigos. A los 9 años hizo el Ingreso por libre. Su pasión era la lectura, desde La Ofensiva, por la que reñían en casa, hasta los libros de los abuelos, todo era devorado por los seis hermanos. Los padres no querían que sus hijos siguiesen su camino. Recibió su primer premio por un relato sobre Pizarro y los trece de la fama en 1958-59. Después se fue a estudiar a Cuenca con sus hermanas y allí conoció a poetas conquenses como Federico Muelas y Raúl Torres. En 1968 se trasladó a Madrid a estudiar. Allí conoció la vida de aquellos años antes de la democracia. Vivió la explosión de la libertad y de la música rock. Hizo la mili en Cerro Muriano (Córdoba) donde consiguió el premio de poesía en el Regimiento La Reina nº 2. De vuelta a Madrid empezó a trabajar como funcionario interino de I. Penitenciarías en Carabanchel. Allí observó el mundo de la delincuencia, las drogas, el vicio, el engaño y la sangre entre basuras y ratas. Aprobó el Cuerpo de Ayudantes y se trasladó al REFOR DE MADRID donde estuvo cinco años sacándose el titulo Superior de Criminología. En 1984 aprobó para el Cuerpo Especial de Prisiones y se marchó a Albacete. Allí estuvo solo un año porque en 1985 volvió a Cuenca para quedarse hasta su jubilación en 2015. Su visión de Cuenca entonces es única, no había cambiado nada, no había trabajo para nadie y solo encontró poetas que seguían escribiendo sobre las bellezas de Cuenca…Había que luchar por algo para Cuenca y en 1986 se matriculó en Derecho y allí junto a un grupo de buenos alumnos reivindicaron poder estudiar en Cuenca el Segundo Ciclo. En contra de parte del profesorado lo consiguieron y Tercero de Derecho ya lo hicieron en Cuenca. Después, junto a otras cinco personas, creó la Plataforma Pro Autovía en 1992, que sacó a la calle a 37.000 conquenses que pedían la Autovía Madrid-Cuenca-Valencia. En 2008 consiguieron que el AVE pasase por Cuenca aunque a día de hoy siga sin autovía.En 1995 fue elegido concejal por Altarejos y reelegido después durante cuatro legislaturas. También fue elegido Diputado provincial de Cultura y Personal 1995-99 por Cuenca. Durante esos cuatro años se revitalizó la edición de libros. Ahora se dedica a escribir sobre los recuerdos de su vida, de su pueblo y de sus amigos. La visión de Cuenca y de Córdoba es la de un joven que apuntaba todo en sus libretas. Tiene escritos sobre los toros y es Presidente de la Peña Taurina Conquense, así como de San Mateo y su Peña Los Atávicos o de San Julián. Y para quien lea este libro: sepa que está escrito con total libertad, el corazón limpio y lleno de esperanza.

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Eulalio López Cólliga

Volverás a la tierra

© de los textos, Eulalio López Cólliga

© de las ilustraciones, Juan Ramón Klaper, Raúl Torres y Pablo Abarca López

© de la fotografía del autor, Santiago Aguilar

Ediciones El Drago

www.edicioneseldrago.com

[email protected]

Edición permanente, 2019

ISBN: 978-84-949625-4-7

Diseño y maquetación: Montaña Pulido Cuadrado

La reproducción parcial o total de este libro, mediante cualquier medio, vulnera derechos reservados. Queda prohibida toda utilización del mismo sin el permiso previo y explícito de los editores.

Pórtico

La actitud del autor, Eulalio López Cólliga, hombre de culturas decideras, es sonreír ante el folio en blanco como si supiera o adivinara el reto consciente (a veces inconsciente) de la vida que se siente emocionada.

La actitud, digo, es la del hombre serio siempre en lo que se propone hacer. Ya «de pequeño», dice, reñíamos en casa para leer el periódico (así le ocurrirá a él, ahora) aunque le sea más fácil leerlo e incluso elegir hasta el más tendencioso.

El que es de la tierra, es tierra y habla de la tierra. Así a corazón abierto nos habla de las tierras de España, de Castilla, de la Mancha y Don Quijote. Son poesías de un joven que se pueden leer sin reparos ni inconvenientes.

«Soy conquense —advierte—, pero no me siento un personaje de la capital» —ahonda en su parecer— desde su llegada de Madrid, al encontrar una ciudad parada y el resto de tópicos que se convierten en utopías.

Canta a Cuenca, pero no es una canción alegre sino que nos muestra el olvido y la esperanza. Canta a la Semana Santa en todo su esplendor y a los paisajes utópicos que visten a Cuenca. Vivió, escribió… para su tierra.

Cita, con gran alegría para este comentarista, al Caballero Don Quijote, el alma de tales libros. Dice de todo, incluso cuando descubrió en los fascinantes y olvidados baúles de sus abuelos «unos libros para la alegría y la pasión». ¡Como no, Don Quijote, el Caballero de la Mancha! futuro de la literatura que, al fin, dice ¡No todo está perdido!

Y canta a Andalucía y sus gentes. Desde Córdoba donde hizo la mili nos descubre sus paisajes y sus monumentos: el Cristo de los Faroles, Manolete… Nos dice que es el pueblo más triste de España, que cuando suenan las guitarras puede sentirse su angustia y desesperanza.

Termina con un canto a Extremadura, a sus rincones, a sus gentes y esperando que un nuevo Quijote les despierte y les lleve a un nuevo futuro.

La «presentación del presentador» se cifra en decir, añadir, que he aquí un rayo de luz más a aquellos tiempos… Volvió de Madrid y se quedó en Cuenca.

Raúl Torres

Cronista oficial de Cuenca (2004-2015)

¡Qué tiempos aquellos!

Alboreaba la libertad en las manos de los españoles. Íbamos a poder votar y el futuro era nuestro. Nunca se produjo esa concatenación de hechos a favor de la libertad, ni nunca se votó con tanta alegría.

Un chico nacido en 1950 asistía a este festival. ¿A quién vas a votar? «a la oposición». Vestido de soldado esperaba en la plaza al coche de línea.

¿Mis comienzos literarios? En 1959 me dieron un premio de redacción por un trabajo sobre «los trece de la fama» de Francisco Pizarro. En la isla del Gallo, departamento de Nariño, bahía de Tumao, el Pacífico, tierra colombiana. La muerte de mi abuelo Eulalio, en enero de 1960, hizo que no acudiese a recibir el premio: un viaje a…

De pequeño en mi casa reñíamos por leer el periódico que recibía mi padre. Era fascinante. De los baúles de mis abuelos salieron unos libros que leíamos con gran pasión y alegría: Don Quijote de la Mancha, Masaniello, Historia de Roma, La batalla de Castillejos… En la escuela del pueblo había una colección de autores clásicos y sus obras: Lope de Vega, Quevedo, Calderón de la Barca, El Cantar de mío Cid, La Canción de Roldán… los devorábamos todos.

De 1960 a 1964 estudié bachillerato elemental por libre en el pueblo donde aprendí todas las tareas agrícolas, hasta segar con hoz y zoqueta.

En la mili me dieron un premio al mejor poema que reflejara el espíritu de los fusileros. Unas maniobras por Extremadura, denominadas «Orellana’78», dieron lugar al último bloque de poemas aquí reunidos. Y a un reportaje sobre las Maniobras realizadas.

Ya desde pequeño me llamaron la atención los toros y empecé a escribir sobre ellos. Toros de San Cristóbal en La Parrilla y los extraordinarios personajes de mi pueblo Altarejos: reales y auténticos. De La Virgen de la Torre, a A un amigo. Recuerdos y vivencias del pueblo.

Soy conquense pero, no me siento un personaje de Cuenca capital. Cuando volví de Madrid me encontré con una ciudad parada, sin corazón, pasmada, rodeada de un cúmulo de belleza exterior. Había que despertarla. Luchar por el segundo ciclo de Derecho, la Plataforma por la Autovía (fuimos seis personas en su inicio: Melli, Catalá, Martinez Panadero, De la Huerga, Antonio y un servidor), por el AVE, Plataforma por Cuenca… y hoy nos encontramos igual o peor. Nadie nos escucha, nadie nos hace caso y mientras tanto nuestros pueblos se despueblan y mueren. 198.000 h. toda la provincia.

Claro que hay que cantar a su Semana Santa o a las Casas Colgadas, pero también a Cuenca, a ese olvido y desesperanza que cubren su rostro. No todo está perdido.

Y también canto a Andalucía, el pueblo más triste de España. El olvido, el desamparo, la desgana, la injusticia… y la resignación. Todo está en mis poemas.

Volverás a la tierra… Las campanas de mi pueblo cantaron cuando nací, llorarán cuando me muera. Pero nos queda la esperanza.

Eulalio López Cólliga

POR LOS CAMINOS DE ESPAÑA

I

Eterno mar de nostalgia,

vestido de verde lluvia,

emigrantes de la nada,

Galicia:

tus hombres lloran.

Entre plateadas cumbres

y azules luminosidades,

late tu corazón Asturias:

negro golpe resuena

en el corazón de la tierra.

Montañeses de braveza,

sueña Castilla mar,

prado sin fin: Cantabria.

Bravo el mar se estrella

contra la nívea tierra,

a corazón abierto,

hombres de Euskadi,

estelas en el mar

cantan su libertad.

Caminos de La Rioja,

soñadores sin retorno

del vino de sus bodegas

y el resonar de carreteras.

Aúnan las voluntades

astas de muerte en la arena,

navarros de fortaleza

tan duros como la piedra.

Por Aragón,

España corazón abierto

callada fe que se esconde,

por tus caminos y montes.

Cadenas de brazos unidos,

fragor del pueblo que avanza,

frontera de la esperanza,

poder riqueza. ¿Final?

En busca de identidad,

Cataluña es voluntad.

II

Límpido azul refleja: claridad,

Levante viste de blanco: azahar,

pueblos de pescadores: navegad,

caminos, flores y huertas: cantad,

enamorados frente al mar: soñad.

Profundo cante minero,

libertad de las gargantas,

hortelanos de por vida,

murcianos de la alegría.

Cante de pena negra: penetra,

el eco extiende su canto

por mares llanos y sierras.

Bañados por la tristeza

tus sufridos campesinos

peinan a los olivos.

Soledad del campo andaluz,

entre guitarras y cantes:

fandangos, soleares, bulerías,

malagueñas, sevillanas, seguidillas.

Mares de soledad,