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Toda persona puede experimentar a Dios y demostrarse a sí misma que Dios existe y que vive dentro de nosotros.

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El Espíritu LibreDios en nosotros

Gabriele

El Espíritu universal es la enseñanza del amor a Dios y al prójimo, a los seres humanos, a la naturaleza y a los animales

1ª edición en español: 2015Spanisch

© Gabriele-Verlag Das Wort GmbHMax-Braun-Str. 2, 97828 Marktheidenfeldwww.gabriele-verlag.dewww.editorialgabriele.com

Título del original en alemán:»Der Freie Geist – Gott in uns«

Traducción autorizada por la editorial Gabriele-Verlag Das Wort.En todas las cuestiones relativas al sentido, la edición original en alemán tiene validez última

Todos los derechos reservados.

Nº de pedido: B179esISBN 978-84-8251-102-3 (edición impresa en español)ISBN 978-3-89201-871-1 (epub en español)ISBN 978-3-89201-872-8 (mobi en español)

Fotos: @ piccaya-fotolia.com. @ yanikap-fotolia.com. @ eyetronic-fotolia.com. @ Sunny Forest-fotolia.com. @ Orkhan Aslano-fotolia.com. @ Cheryl Casey-fotolia.com. @ Ljupco Smokovski-fotolia.com. @ glitzerstuebchen.de. @ Kaphoto-fotolia.com. @ Gerisch-fotolia.com. @ Pavlo Vakhrushev-fotolia.com. @ Julien BASTIDE-fotolia.com

A modo de prólogo

Sobre Dios se habla y se escribe mucho, ¿pero quién conoce la verdad?

Es un hecho que ninguna persona puede demostrar a otra que Dios existe. Tampoco ninguna religión de culto mundano externo, ninguna institución eclesial puede presentar la prueba de que Dios realmente existe.

Sin embargo, en este libro leemos: ¡Dios en nosotros!

¿Quién puede decir esto? – Una persona que experimenta a Dios en sí misma; ella es Gabriele, la profeta y enviada de Dios para nuestro tiempo, que vive en Dios y que desde hace 40 años regala a la humanidad Su Palabra de la Verdad. En este libro Gabriele estimula a pensar, hace sugerencias y da ayudas para que cada cual se pueda demostrar a sí mismo que Dios existe y que Él vive en nosotros.

O sea que toda persona puede tener una experiencia de Dios y con ello obtener alegría y la certeza de que Dios está en cada uno de nosotros. Dios está en todas las formas de vida. Dios está presente en todo.

La base de este libro la constituye una serie de cuatro programas de televisión titulados «Su hora de recogimiento – El Espíritu Libre. Dios en nosotros», en los que tomaron parte algunos seguidores de Jesús de Nazaret. El contenido de los programas lo dio Gabriele, quien, como enviada del Espíritu Libre, regala la Verdad a todas las personas que buscan a Dios, obteniéndola de su rico tesoro de experiencias y del cuerno de la abundancia de la Sabiduría divina.

Los textos de los programas han sido adecuados a la forma escrita y se transmiten en el presente libro.

«Dios en nosotros» le muestra al lector el camino a la libertad, fuera de los estrechos contenidos de la fe, fuera de las tradiciones petrificadas de instituciones que comprometen y atan a la persona –para ir hacia Dios, a Dios en nosotros.

Editorial Gabriele-Verlag Das Wort

Dios no vive en ningún templo de piedra

En la actualidad el tema «Dios en nosotros» constituye para muchas personas una provocación. Cuando en los medios de comunicación se lee y se escucha lo que sucede en este mundo, la palabra DIOS se relega cada vez más a un segundo plano –y ni qué decir de «Dios en nosotros».

Se oye hablar de catástrofes en este mundo, y cómo muchos seres humanos se comportan con sus semejantes, es decir, con sus congéneres, viviendo enemistados con aquellos que piensan de modo diferente a ellos. La Tierra, con sus animales y plantas, sufre bajo el fraude de etiquetaje que es el término «cristiano», que dice: «hacemos lo que Jesús enseñó» –y sin embargo se obra con el egoísmo de la explotación. Con muchísimos argumentos se explota la Tierra, se tortura y se mata a animales y se acaba con la naturaleza. Desde luego que todo esto no tiene nada que ver con Dios ni con Jesús.

Y de pronto viene una persona y afirma: «Dios en nosotros».

Dios en nosotros no es en realidad un concepto extraño. Sobre todo, no debería ser para nosotros un concepto extraño si creemos en Jesús de Nazaret, en el Cristo de Dios, quien –como dicen los cristianos– es el Redentor de la humanidad.

Entre muchas de Sus enseñanzas hay una que es un signo de advertencia. Jesús nos enseñó que toda persona es el templo de Dios y que Dios, el Eterno, vive en cada uno de nosotros. Por tanto, Dios en nosotros no es un concepto abstracto, si creemos en Jesús, el Cristo, en Su enseñanza, es más, en Su sencilla enseñanza.

Desgraciadamente nuestra forma de pensar como seres humanos está muy retorcida. Creemos en instituciones eclesiales que celebran su vistosa pompa haciendo uso del nombre de «cristianas». No obstante, Jesús de Nazaret no nos trajo ninguna enseñanza de culto mundano, sino que usted, cada uno de nosotros es el templo de Dios, y Dios vive en todo ser humano, en cada alma.

Últimamente muchas personas reflexionan sobre todo esto, y muchas, es más, se retiran cada vez en mayor número de las instituciones llamadas Iglesia. Se oye hablar con frecuencia del libertinaje de la casta sacerdotal, de hipocresía y mentiras, e incluso de innumerables perversidades y excesos que es mejor no llamar por su nombre, a no ser que se hable de atrocidades y degeneración.

Recordemos a Jesús de Nazaret, al Cristo de Dios, que con razón dijo: «Vosotros en cambio, no os hagáis llamar Rabí, porque solo Uno es vuestro Maestro, Cristo, y vosotros todos sois hermanos».

Esto vale sobre todo para los eclesiásticos que se hacen llamar excelencias y eminencias, para toda la casta sacerdotal. Todo ser humano es, uno en mayor otro en menor medida, un pecador, también lo son los sacerdotes.

Si creemos en las palabras «Dios en nosotros», se nos plantea a cada uno de nosotros la pregunta de si necesitamos templos de piedra.

Dios, nuestro Padre eterno, dijo ya a través de Isaías: «Dios no vive en templos de piedra».

Todos los que van a la iglesia deberían preguntarse: ¿A dónde debo ir para rezar?

Tomemos las palabras de Jesús: «Tú eres el templo de Dios, y Dios vive en ti» –en todos nosotros». Entonces esto significa que debemos acudir a nuestro templo de carne y hueso con la comprensión profunda de «Dios en nosotros».

Si Dios vive en nosotros, ¿para qué necesitamos entonces sacerdotes, que Jesús llamó Rabíes? Además, Jesús, el Cristo, nos enseñó que el Reino de Dios está dentro de nosotros. ¿Para qué entonces tendríamos que ir a templos de piedra, si el Reino de Dios está en nosotros y Dios vive en nosotros?